¡DEMOCRACIA REAL YA!

mayo 18th, 20113:09 pm

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El 2 de abril, se hacía en Astrolabio un repaso a la casta política (ver artículo “Políticos”), que terminaba así:
“Es desastroso para el estado anímico de un país que sus representantes públicos engañen, mientan, prevariquen y roben sin que sus acciones tengan consecuencias. Se mueven en la impunidad porque hemos permitido que se nos domestique hacia la pasividad y el fatalismo. ¿Hasta cuándo?”
Hasta el 15 de mayo. Ese día, por fin, una parte esencial de la sociedad, los jóvenes, salieron a la calle para oponerse al cinismo y a la deshumanización de un modelo social que convierte a sus miembros en esclavos empobrecidos, atemorizados e impotentes frente al poder de los partidos, que invaden todos los ámbitos de la vida; su sometimiento al dinero, y la miseria moral de los sindicatos y otros estamentos. Todos ellos conchabados para arrebatar a los jóvenes su futuro como adultos, y a los viejos, la tranquilidad económica y el apoyo en el último tramo de la vida. Y en medio, parados o trabajadores en peores condiciones que nunca, acogotados por los impuestos, aterrados por la perspectiva de perder el empleo.
Por fin, los jóvenes han levantado su voz, secundados por gentes de toda edad que también consideran imprescindible regenerar esta sociedad gansterizada; gentes que ya lucharon contra la dictadura franquista, y reconocen en la sociedad actual la dictadura de un puñado de incompetentes y de ladrones, con el agravante de que somos nosotros mismos quienes los pusimos y los mantenemos en el poder con nuestro voto.
Los partidos aceptan como mal menor que se vote a otras formaciones, pero que se vote, porque así se apuntala el modelo que les permite mantener las riendas, comprobar que se sigue apoyando la partitocracia, y maquillar con las promesas habituales lo que no tienen intención de hacer:
Derogar mediante referéndum la desastrosa Constitución vigente, que no dio opción a elegir entre la monarquía impuesta por Franco y la República; acabar con los reyezuelos de las Autonomías y su corrupto clientelismo; cambiar la ley electoral; listas abiertas de candidatos, que se responsabilicen de los problemas de sus electores; investigación y penalización por lo robado; separación de poderes; un Tribunal de Cuentas independiente y honesto; limitar el tiempo de los políticos en ejercicio; financiación de partidos y sindicatos con las cuotas de sus afiliados, o con donaciones transparentes, y no con el dinero de todos. ¿Por qué los bancos, que echan a la gente de sus casas, perdonan a los partidos préstamos millonarios? Porque se beneficiarán de leyes y disposiciones emanadas del Congreso de los Diputados y del Consejo de Ministros, para seguir ejerciendo la usura desmedida, negar préstamos a familias y pequeños emprendedores, y recibir dinero público que les permite seguir pagando sueldos y primas millonarias a sus directivos y consejeros, entre ellos antiguos políticos, recompensados con un cargo por haber beneficiado los intereses del gran capital, y para aprovechar sus conexiones con Gobiernos y magnates.
¿Qué es un político profesional? Un inútil, dentro y fuera de sus formaciones. Se reparten cargos y prebendas, se reconocen entre ellos como casta, y escenifican de cara al exterior censuras y autojustificaciones. Incapaces de hilar un discurso inteligente, nos vomitan encima consignas y juran que los corruptos son los otros. Y se indignan cuando se cuestionan las decisiones de jueces a los que ellos mismos han puesto en sus cargos para que les obedezcan, o el uso de la corrupción o del terrorismo como argumento político, que ven como un atentado a su honor, un honor que perdieron hace mucho, si es que alguna vez lo tuvieron. Pero no se indignan por la situación desesperada de los ciudadanos, por el país arruinado y endeudado que costará generaciones levantar.
Y sus mensajes los transmiten los medios de comunicación, mayoritariamente controlados y financiados por partidos políticos y fondos de inversión, con intereses bien definidos.
“¡Indignaos!” (contra la indignidad), ha aconsejado a los jóvenes Stephane Hessel en el invierno de su vida; que un nonagenario haya sido capaz de inspirar tal movimiento reivindicativo, demuestra que la separación inducida entre generaciones es una treta para debilitar a la sociedad en su conjunto, aislando la energía y la ilusión propias de los jóvenes, de la experiencia y la entrega de viejos resistentes, que al unirse en unos ideales colectivos humanizarán la vida de este Planeta controlado por depredadores.
Sólo era cuestión de ponerse en marcha; el primer paso es siempre el más difícil, y ya se ha dado; ahora, que ningún profesional de la “sopa boba” se apropie del camino a recorrer, para llevarlo a una vía muerta. A los que intentan instrumentalizar el movimiento 15-M, habría que preguntarles qué han hecho en los últimos treinta años, además de vivir del dinero público, para dignificar la vida de los ciudadanos.
Como miembros de las polis, hay que profundizar en la política para llegar a una democracia real, participativa, y desechar las doctrinas que han convertido a los partidos políticos en religiones, elevando a sus líderes a los altares. ¡Qué circo!
Hay que indignarse, pero con educación; mostrando más cortesía hacia los imbéciles de la que han tenido ellos, al subestimar a partir de sus propias carencias la integridad, la inteligencia y la pasión de los demás.

¡Buen camino!

Carmina Fort