CAMPOS DE LIRIOS

abril 4th, 201310:59 am

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En el principio de la especie…
El Gran Espíritu hizo para su servicio al hombre y a la mujer, pero con el propósito de que fueran tan felices como Él mismo.
Génesis 1, 27.
Y crearon los Elohim a los humanos a su imagen,
a imagen de los Elohim los crearon;
varón y hembra An el Uno los creó.
Fueron pues como gemelos simétricos, creados a la vez, distintos pero complementarios. Distintos, pues, fueron sus nombres.
El varón fue llamado A-Dan (o venido de An, el uno); en céltico su estirpe se escribiría Tuatha de Danan, y en semítico como Cana-Anni; en griego koiné, el lenguaje del Nuevo Testamento, se transcribiría adamas, que significa acero, hierro templado, y cuyo valor numérico para la gematría es 1-4-1- 40-1-200 = 247 = 13 = 4, letra hebrea Daleth, que significa puerta, alude al cuaternario, el vientre en el cuerpo humano, arcano del Tarot El Emperador. 666 = lo masculino: razón, autoridad del emperador, poder generativo, luz solar, actividad, genio científico, padre = 18 = 9 = 32
La hembra fue llamada Lilitu; cuya raiz “Lil” en mesopotámico, según los lingüistas semíticos, significa “viento”, “soplo de aire”, “espíritu”, “exhalacion”. Los judíos exiliados en Babilonia llevaron en el regreso a su tierra de origen la creencia en esta criatura, cuyo nombre, adaptado a la fonética del hebreo como לילית (Lilith), se puso en relación con la palabra parónima hebrea ליל, laila, ‘noche’. Corresponde al segundo arcano mayor del Tarot, la Suma Sacerdotisa. 1080 = lo femenino: intuición, misterio, oscuridad, receptividad, pasividad, germinación invisible, la paloma blanca, Santa Sofía = 9 = 32
Las nupcias de ambos: 1080+666 = 1746. Que, escrito en griego koiné, da una palabra cuya traducción es «el grano de mostaza», símbolo de la semilla minúscula que dará al mundo un árbol inmenso, el Reino de Dios, donde anidarán las aves del cielo. 1746= 18 = 9 = 32
Durante el cautiverio y luego durante la opresión greecorromana, los sacerdotes de los hebreos, bajo la presión hostil del patriarcado, antifeminista, asociaron el término Lilith con Lilu, una especie de “coco” nocturno mesopotámico para asustar a los niños. La exégesis rabínica de la diáspora trabajó luego intensamente este mito durante la llamada Edad Media, produciendo una figura de nigromancia equiparable a la Hécate y a la Freya, tal cual las reelaboraron los Padres de la Iglesia Cristiana. El refuerzo de estos trabajos, amparados en una misoginia fanática, condujo a la “caza de brujas”, escogida entre las mujeres que bailaban por la noche a la luz de la Luna. Hoy en Occidente, Lilith pertenece a las fantasías “góticas”, al “satanismo” y al “género de horror”, siendo asociada con la nocturnidad, las vampiresas, sólo que ésta, en vez de sangre, se alimenta de semen.
VENUS
«Estrella matutina», o «Estrella vespertina», Venus el planeta preludia al sol naciente o posdata al crepúsculo, durante toda una tacada de meses. Por eso se la considera la señora de las dos puertas, aquella del nacer por donde el sol viene al mundo; aquella del morir, por donde el sol fallece y se va.
Venus es precursora del día y aún permanece avanzada la mañana; quienes saben donde mirar, pueden a veces discernir a Venus contra el cielo azul claro en un día despejado. Y es que este lucero (apelativo que toma de luz y de Lug) presenta una magnitud máxima de –4,6, o sea casi cinco veces el brillo de una estrella de primera magnitud, porque refleja la luz que recibe del cercano sol ¡en un 80%!
Por eso, Venus siempre simbolizó la presencia de una deidad próxima a los humanos a la que el padre sol no puede eclipsar, llámese Baba, Mami, Inanna, Afrodita, Ishtar, Isis, Anahita, Coathlicue, Salomé o Nu-Chien, la estrella de la mañana de los chinos, y actualmente se asimila a la función de María, dogmáticamente definida por Roma como Medianera Universal. Según ciertas tablillas sumerias, el nuevo hombre fue compuesto hacia el 4000 a de C. por el arte de Nin-Khursag = la «Dama de la Vida» (o bióloga geneticista), aspecto de Venus.
La fresa es la delicia frutal que representa a Venus, deificada como diosa del amor, visualizada en la manifestación del Lucero del Amanecer y el Lucero del Anochecer. Es la fresa, fruto rojo en forma de corazón, un símbolo de sensualidad, sexualidad y pasión. ¿Por qué será? Esta es la respuesta premiada en un concurso mundial de internet, a juicio de quien preguntó: «Porque la fresa es roja, brillante y de un sabor seductor; es deliciosa para morderla y que escurra su jugo por la boca de tu pareja y tú se lo quites…»
Antiguas leyendas de todo el planeta celebran la belleza de Venus, declarándolo no sólo ser divino, sino femenino.
Aunque completa su órbita en torno al sol en 224 días terrestres, la combinación de su desplazamiento con los movimientos orbitales de la Tierra genera una apariencia según la cual, para los ojos terrestres, invierte un promedio de 260 días como estrella de la mañana, y otros tantos como estrella de la noche. Esa duración es la del promedio de la gestación humana normal (de 255 a 266). Por eso simboliza la divinidad que tutela al feto humano y rige el momento del nacimiento. Como su eclipse es de unos 50 días de promedio para los ojos terrestres, cuando hace el tránsito tras el sol y no está presente en ninguno de sus dos avatares, desde tiempos antiguos se consideraba medida de la duración del puerperio. De este modo se proponen sus aspectos trinitarios, dos visibles y uno invisible.
Adán
Al primer hombre la Biblia le reconoce dos esposas sucesivas.
Génesis 2:18-23
18 Después dijo Jahveh: «No es bueno que el hombre esté solo: le haré ayuda idónea para él.» (…).
21 Entonces Jahveh hizo caer un sueño profundo sobre Adán y, mientras éste dormía, tomó una de sus costillas y cerró la carne en su lugar.
22 De la costilla que Jahveh tomó del hombre, hizo una mujer, y la trajo al hombre.
23 Dijo entonces Adán:«¡Ésta sí que es hueso de mis huesos y carne de mi carne! Y le puso de nombre “Adana”(Adán en femenino: “varonesa”), porque del Adán fue tomada.
Justo antes del vers. 18 hay que situar la salida del plano físico de Lilith, la Elísea, o La Lirio. Es preciso para que Adán se encuentre viudo y solitario.
¿Estamos en condiciones de reconstruir este acontecimiento desde una perspectiva gnóstica o cabalista? Lirio habría alcanzado lo que un budista llamaría el satori mediante una iluminación, y un ocultista definiría como que había recibido una iniciación. En todo caso, su condición espiritual era ahora muy superior a la de A-Dan. El ligero desajuste previo se había convertido en una incompatibilidad flagrante. De hecho ahora Lirio era un ser pleno, un andrógino, un ultrahombre, un ascendido, lo que en la tradición hindú se denomina una “Kundalini Devi”.
Pinturas y relieves de La Lirio, como Lilith o Lilitu, en distintas tradiciones muy posteriores, la representan alada y/o vinculada a una serpiente. Las alas hacen referencia a su bienaventurada condición cuasi-angélica. La serpiente indica el método, la yoga usada: la que más tarde usó Moisés al alzar la sierpe Nejustán en Saddai: la ladera del Sinaí, tal como alude Jesús (San Juan, III, l4,15) “también tiene que ser levantada la Humanidad para que ninguno que crea perezca, sino que adquiera vida eterna”. Es decir, que la primera mujer había cumplido una estadía del destino humano: despertando y elevando en sí la misteriosa energía radical que los textos hindúes llaman la kundalini o fuego serpentino.
En Lilith está pues el primer humano que alcanza su pleno recorrido, desde primate inteligente a ultrahumano realizado, y la garantía del futuro de la Humanidad; lo que, en expresiva frase parafraseada de Shakespeare, significa que: Nuestro arte no carece de poder y nuestra enfermedad no es incurable.
Es fácil arrancar páginas de un libro, quemar una biblioteca, borrar una frase de un texto: no es posible arrancar los hechos sagrados de la memoria común, del inconsciente colectivo, de que nos habla Jung. También es posible erradicar del poder político y militar al poder femenino, sus diosas, matriarcas y sacerdotisas y quedarse sólo con el poder masculino patriarcal (numerológicamente 666, el número de la bestia) pero no es posible dejar a la Humanidad sin hembras, sin quedarse sin sucesión y sin especie.
Y en ello estamos. Un cierto radical de nuestros días propone que, a la vista de la inutilidad del destino de la Especie Humana, gocemos los vivos orgiásticamente de los placeres residuales disponibles, renunciemos por completo a los hijos y acabemos de una vez en esta generación con esta farsa estúpida del ser humano. A ello lleva “racionalmente” la apocalipsis del número de la bestia.
La opción contraria es evidente: demos su sentido de meta final a Los Campos Elíseos o de los bienaventurados, instituidos por Lilith, la Lirio; devolvamos al Principio Femenino su lugar en la historia; salvemos la unión nupcial; recuperemos el amor maternal e incondicional que preconiza La Fuente como motivo de vivir. Recobremos el Arte de Dar.

Romualdo Molina