CATALUNYA NORTE Y EUSKADI NORTE

diciembre 23rd, 20198:46 am

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Cuando los acalorados independentistas españoles cortan las autopistas, lo que llega del otro lado de los Pirineos no son hermanos entusiastas en la lucha de liberación sino gendarmes, que restablecen el tráfico a base de gas pimienta y hostias.

Francia es uno de los Estados más centralistas del mundo, donde se pueden unificar provincias para ahorrar sin que la población rechiste, donde hace mucho que se barrieron idiomas como el bretón o el occitano. Se mantiene el uso del euskera y del catalán en la familia o en el bar, pero nada de inmersión lingüística, nada de impartir materias en la escuela pública en un idioma que no sea el francés; el francés y la “grandeur de la patrie” siguen siendo la estrella polar de la mayoría de sus habitantes desde la Revolución.

No, las gentes que pueblan más allá de los Pirineos las tres provincias de tradición catalana y las cuatro de tradición vasca, no parecen tener intención de apartarse de Francia para unirse a sus hermanas lingüísticas en España, de la que forman parte desde hace cinco siglos. ¿Cuáles son las razones de tal desafección política? ¿Prefieren ser cola de león a cabeza de ratón? ¿O no aceptan seguir el liderazgo de gentes que se han aprovechado de la violencia y la corrupción?

Cuando ETA mataba, secuestraba y extorsionaba (ahora se mata la memoria de todo aquel drama), recibían la ayuda del otro lado de la frontera de algunos de sus congéneres, los que comparten los mismos genes, es decir, rh negativo, y si no los tienes, por muy grande que sea tu txapela, ya no eres ario, y vas al exterminio social.
El jesuita Arzalluz declaraba sin rubor que los chicos de la gasolina y del asesinato movían el árbol, y el PNV recogía las nueces. Los jesuitas, qué Orden tan poderosa y dúctil: el actual papa es jesuita, y sus votos de obediencia, además de pobreza y castidad, se juran al General de la Orden, no a San Pedro ni a Perón.

Cuando Pujol, un redomado ladrón multimillonario, se envolvía en la senyera, y gritaba sin pudor que atacarlo a él era atacar a la santa patria catalana, estaba creando un pifostio que ya dura cuatro décadas, para poner a cubierto su patrimonio, producto de prácticas mafiosas. La “famiglia” secundó al patriarca, pero todos están en la calle, y sus dineros, a salvo por ahí.
Y curiosamente, ambos movimientos separatistas cuentan con una Iglesia afín, y sus líderes son en general devotos practicantes católicos. Y los curas vascos se negaban a oficiar en honor de los asesinados, y los curas catalanes cuelgan en sus iglesias lazos amarillos por los mártires golpistas. Y el Vaticano, callao, no vaya a ser que, con tanta protesta, se nos hagan protestantes.
Los que entienden de política dicen que ambos movimientos se remontan al carlismo, cuando el heredero de España tenía que haber sido el archiduque Carlos, un Austria, pero un agonizante Carlos II el Hechizado cedió a las intrigas de su entorno y legó el trono a Felipe V, nieto del Rey Sol, un Borbón que, fiel a su centralismo de origen, arrasó con los derechos de ciertas comunidades. Y ahí empezó el rap.

Esos movimientos han despertado al amodorrado tigre del nacionalismo español, muchos años después de que los nostálgicos del franquismo no sacaran ni un diputado, y hoy tenemos que soportar la horterada del «!Que viva España!» o «Yo soy españoool, españoool, españoool» para sobreponerse a «Els segadors» o a las loas al funcionario gudari. Y en el medio, los que no somos nacionalistas de ningún signo, aguantando los cánticos provocadores a grito pelao de los contendientes de la nada, unos sujetando al Rey, y otros quemándolo en efigie.

En verdad, en verdad os digo, que una monarquía, que antaño detentaba un jefe guerrero, el que más hubiera matado, es hoy un anacronismo, y sus miembros son en general gentes poco ejemplares que no merecen genuflexiones ni honores, honores que deberían guardarse para los justos, aquellos que se sacrifican por otros seres humanos, no para los que pelean por retener sus privilegios.
Pero vista la calaña y el nivel intelectual y moral de los actuales políticos españoles, separatistas o no, será mejor aguantar un poco más a la monarquía, antes de exigir un referéndum sobre el modelo de Estado, no sea que nos encontremos a un Sánchez o un Junqueras proclamándose a bordo del falcon, entre tángano y tángano de “bourbon”, nuevo Rey Sol de todas las Españas.

Carmina Fort