DECADENCIA II-III

agosto 17th, 20115:53 pm

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Decadencia (II): Hipocresía

¿Cree usted que nadie escucha sus conversaciones por el móvil? ¿Cree usted que nadie se preocupa de los mensajes de mail que manda? Esta usted equivocado. Aunque viva en un país “democrático” sus conversaciones son grabadas, sus mensajes por e-mail llegan a grandes servidores en Canadá o EE. UU. donde son filtrados y procesados. Muchas veces, en especial las llamadas, son fácilmente interceptadas por cualquiera que tenga un dispositivo adecuado.

A través de dicha información la policía, que es muy lista, lleva a cabo su trabajo de rastreo e identificación de los culpables. Por eso, los bandidos, que son aún más listos que la policía, puesto que corren delante de ésta, utilizan los medios que la eviten. Es evidente que los mensajes a través de las llamadas “redes sociales” (nombre que parece nuevo, como si nunca hubieran existido las redes sociales) no sirven si uno pretende cometer un delito. Una concentración pacífica no es un delito. Una revuelta contra la policía sí lo es. Si uno pretende quedar para enfrentarse abiertamente a la policía mejor que no lo haga por medio de mail, ni de mensaje de texto, ni de móvil… Hay que utilizar un dispositivo no interceptable por la policía. Por eso la revuelta londinense de este agosto de 2011 se ha llamado “la revuelta BBM”, siendo BBM las siglas para BlackBerryMessenger. El Black Berry es un móvil muy caro, que las operadoras de móvil dan ahora gratis (¡!), cuyo sistema de mensajería entre móviles de la misma marca son gratuitos y no pueden ser interceptados por la policía porque se envían encriptados.

Los signos de decadencia, además de la revuelta misma, somos capaces no de rastrearlos, como sagaces buscadores en busca de diminutos rastros, sino que nos damos de bruces con ellos. La hipocresía de todo este asunto salta a la vista, no se oculta. El Black Berry era un teléfono para empresarios, para altos ejecutivos celosos de sus negocios. A estos SÍ les permitían la privacidad en sus conversaciones. Ahora bien, el teléfono, debido a la competencia entre operadores, se ha “democratizado”: ahora ya NO se consiente por parte de los gobiernos el encriptado de los mensajes y pugnan con la compañía para que les deje interceptarlos.

Decadencia (III): violencia

“La policía se disculpa ante la familia de Mark Duggan por no mantenerla informada” The Guardian, lunes 8 de agosto 2011.
Generoso gesto por parte de la policía británica el de disculparse a posteriori… Después de que la familia tuviese que organizar una manifestación pacífica por las calles de Tottenham, barrio de Londres, para pedir públicamente información acerca de su hijo muerto a tiros por la policía el fin de semana anterior. Lástima que la concentración pacífica desembocase en tres días consecutivos de disturbios en la capital, donde han ardido negocios, almacenes, edificios y coches. En total más de 300 jóvenes detenidos en una revuelta que se ha extendido a otras ciudades vecinas como Birmingham.

En otro artículo hablábamos de hipocresía. La hipocresía continuada engendra desinformación y ésta genera impotencia. La impotencia en la que se ve sumida la gente, ante muros de buenas palabras que no dicen nada ni conducen a nada, genera violencia. Pero no es lo mismo que yo, ciudadano aislado e indefenso, me cague
en su p— m—-, o me atreva a tirarles un huevo podrido a los cristales (o, al menos, piense largo y tendido en hacerlo), a que, formando parte de una comunidad cohesionada, me ponga en marcha. Esto es más peligroso. Por eso el Estado ha luchado durante años y lucha todavía en desarticular las hoy llamadas “redes sociales” que no son sino lazos de comunidad, aunque no de bienes, sí de intereses. Lazos de comunidad donde combatir la impunidad de las autoridades. Y con nadie son más impunes las autoridades que, en general, con los inmigrantes (aunque lleven años y años viviendo en el país). Por eso estas comunidades están más cohesionadas y mantienen vivos estos lazos cuando están fuera de su país y han alcanzado cierta dignidad económica que les permite crear y mantener esos lazos. Es decir, tienen casa, coche, pagan la luz, tienen teléfonos móviles e internet, han extendido su círculo, incluso, con otros vecinos no inmigrantes también cabreados y humillados. Es curioso. Dentro del país uno no genera lazos contra el estado, pero fuera sí.
La policía se pasó de lista. Menospreció, como siempre, la vida. Pero no les saldrá muy caro. No damos importancia a las revueltas, como no damos importancia a la sequedad de garganta o a la tos. Pero son signos en los que hay que reparar. Las revueltas en Francia del año pasado o del anterior y las de Londres en este. ¿Hay que expresarse con violencia? ¿Hay que dar rienda suelta a la adrenalina que genera el malestar perpetuo?
Yo creo que no, que es una trampa. Porque la policía está precisamente para eso. Para prender la chispa de la violencia que le permita “legalmente” intervenir. La policía está deseando intervenir. También ellos están cabreados y deseando dar rienda suelta a su agresividad. Dales la oportunidad de machacarte. Dale al estado la oportunidad de gestionar la crisis por medio de la violencia, que, como el antibiótico, es la medicina más rápida. A menos de que estés armado y militarmente organizado como ella, con una cadena de mando, etc… no te enfrentes.
Por eso, si estás indignado, organízate y no caigas en la violencia. Si estás organizado dedica buena parte de tu tiempo a analizar contra qué mecanismos estás luchando, genera propuestas viables y concretas. No se puede luchar contra aquello que no se sabe cómo funciona. No basta con saber que funciona mal. Cuando los bárbaros destrozaron el imperio, lo hicieron desde dentro, lo hicieron como cristianos y lo hicieron como ejército romano.
No se puede luchar contra la administración sino generando afectos dentro de ella. Creando propuestas alternativas que los funcionarios mismos, desde dentro, sepan que son viables y adecuadas y a las que puedan adherirse. Entonces apoyarán a tu partido y ellos mismos te proporcionarán la información y aun las oportunidades. Te revelarán los puntos flacos, te mostrarán los trapos sucios. Pero primero hay que convertirse en cristiano, primero hay que ser político y conocer las leyes para conocer en qué puntos pueden ser cambiadas sin tener que demoler el edifico. Demoler el edificio es algo que, hoy por hoy, solo está en manos de otro estado.
La violencia, contra lo que se cree y contra lo que por parte del estado sistemáticamente se dice y se repite, no estuvo nunca del lado de los bárbaros. La violencia está siempre del lado del Estado, que por eso es quien la monopoliza. Y así deberá seguir siendo. Pero pidamos al Estado, mientras exista violencia, que sea caballero andante y no extorsionador.

TRC