JUSTICIA POLITIZADA

mayo 10th, 20111:51 pm

2


A los jueces y a la ciudadanía desinformada no les escandaliza la etiqueta de “progresistas” o “conservadores” aplicada a quienes tienen en sus manos decisiones que separan lo justo de lo injusto. Por definición, un juez no puede ser justo si está cegado por la ideología, ni es libre para interpretar la Ley si debe agradecimiento al grupo político que lo ha elevado a los más altos cargos entre miles de colegas. Un agradecimiento nauseabundo que contamina sus decisiones.
Cuando Alfonso Guerra espetó: “Monstesquieu ha muerto”, no hacía un chascarrillo; como ponente de la Constitución todavía hoy vigente, sabía que el poder judicial quedaba sometido al poder político, rompiendo así la separación de poderes propugnada por el francés entre el gubernativo, el legislativo y el judicial, como contrapeso y mutua vigilancia que impidiera todo tipo de abusos, condición indispensable para que un sistema sea democrático.
Un ejemplo: de los doce magistrados del Tribunal Constitucional, diez son propuestos por los políticos: cuatro por el Senado; cuatro por el Congreso; dos por el Gobierno. La elección es un mero trámite, puesto que los dos grandes grupos consensuan los nombres elegibles, y cuando no alcanzan el acuerdo, se congelan las sustituciones; miembros y presidente del más alto tribunal se mantienen en funciones durante meses o incluso años, y cada grupo intenta que una sentencia de enorme calado, como el Estatuto de Cataluña, o la muy reciente sobre Bildu, se decida mientras integran el equipo magistrados afines a los respectivos idearios o intereses.
Vivimos el enfrentamiento entre el Supremo y el Constitucional, y también entre los miembros de ambas instituciones, acusándose unos a otros de haber emitido un veredicto injusto, un espectáculo inquietante y deprimente. ¿Cómo se ven en el espejo estos togados, disfrazados de todopoderosos sacerdotes laicos, que dicen impartir justicia, es decir, ser imparciales en el ejercicio de sus funciones, cuando sus veredictos se los dictan sus jefes políticos?
En España no existe la separación de poderes, ergo no es un Estado democrático. Y los jueces deberían ser los primeros en rebelarse ante esta situación, que degrada su profesión y sus personas.
Mientras tanto, señores magistrados, váyanse a hacer puñetas, que como se sabe, es el encaje que sus señorías lucen en las bocamangas de sus negras togas.