LA FUENTE

mayo 2nd, 20137:22 am

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El uso de unos adjetivos paralelos y contrapuestos, como son «patriarcado» y «matriarcado», para remarcar tendencias sexuales o de género gramatical puede imponer severos malentendidos en las prioridades y privilegios de las costumbres, la moral y las legislaciones, En un territorio concreto, esto perturbaría el flujo espontáneo de la organización social para sus habitantes, varones y mujeres. Lo demuestran científicamente, la Sociología, la Antropología y la Historia. El aforismo jurídico “Svmvm Ivs, Svmma Injvria” (máximo derecho, máxima lesión) gravita sobre la realidad, en detrimento del sentido común, el bien común y los derechos humanos universales, distorsionando esa Civilización, y abocándola a grandes males. Como las normas éticas, mínimos, y las normas morales, máximos, suelen derivar de la doctrina religiosa dominante, como la historia demuestra, un reformador religioso con carisma pero insensato, puede arrastrar a la ruina a Sociedades Civilizadas completas.
En lo que se refiere a las Doctrinas Religiosas impuestas, los conceptos de monoteísmo y politeísmo pueden ser entendidos con subjetividad irreflexiva, de tal manera que los arquetipos de diosa y dios pueden ser culturalmente deletéreos, tóxicos y hasta letales. El concepto de género en relación a un dios y a una diosa puede connotar profundas tendencias reprimidas de patriarcado y matriarcado, ya que llevan a definir la división entre monoteísmo y politeísmo.
Puede haber monoteísmo con ambos géneros de deidades, politeísmo con uno sólo, y politeísmo mixto. Muchas civilizaciones tienen múltiples diosas. Otras, varios dioses y diosas. Con frecuencia aparece un nutrido panteón (Colección de Figuras no Materiales de distinto rango), donde están presentes los sexos convencionales y, en algunos casos, hay también deidades neutras o dobles (hermafroditas o compensadas con energías de género opuesto). Una sola diosa es una deidad femenina, en contraste con las múltiples deidades masculinas conocidas como «dioses».
Por eso la proyección ideal de una “Diosa” es aceptada por devotos modernos matriarcales tanto como por panteístas unitarios actuales, quienes lo plantean como la percepción alternativa femenina, o análoga a Júpiter, el dios paternal, (al igual que Avinu, el más tardío de la Biblia). A Zeus Pitar (Dios Patriarca) se le rechaza hoy como a un tótem Dominante, en el entorno feminista y en círculos liberales. Esa figura Omnipotente, un justificante a la represión social de un sexo, llamado débil, al que el prejuicio patriarcal, combinado con la sobredimensión de la castidad, lleva a la exclusión o marginación.
La relación femenino-masculina entre dioses, en ciertos momentos, predispone a los fieles fanáticos a volcarse en la persecución de otros creyentes distintos, con el fin de defender supuestamente la Unidad Divina, considerada ésta indiscutiblemente viril; a saber: puesto que “no hay más que Un Dios Verdadero, y este es Macho”, el monoteísmo impone una exclusión de sacerdotisas y diosas, y la negación de cualquier politeísmo en donde diosa y dios sean vistos como géneros compatibles de un ser trascendental.

Al efecto de un mejor entendimiento, apuntaremos un ejemplito:
En Arabia, la religión que había antes de la proclamación por Mahoma de su monoteísmo patriarcal e iconoclasta, había politeísmo con imágenes, y se adoraba a varias diosas, incluyendo las Tres Hermanas. Son las advocaciones principales a las que hoy se refieren tímidamente las gentes como hijas de Allah:
Al-lat, (tal vez una importación de la ninfa Leto o Letona, la lat-ina nodriza o Nutricia de la Leche Materna, que dió nombre al Lacio (Lativm), en conexión con la deidad mesopotámica y bíblica Al-Saddai, busto fértil).
Al-Uzzá (según unos traductores “La Poderosa”; según otros, “La más querida”). Diosa del Amor, afín del planeta Venus, sus bellas imágenes eran adoradas y reproducidas incluso en medallas y amuletos personales. La imagen titular de la Meca fue destruida a espadazos por Khalid, un héroe islámico, junto con las tres palmeras datileras que eran su atributo, su templo, su sacerdotisa y el morabito. Con eso queda abolida la libertad de conciencia.
y Al-Manat (una de las divinidades más antiguas de Arabia). Ejemplo de litolatría, se la adoraba bajo la forma de una piedra negra (¿meteórica?). ¿Era rival de la Kaaba, o es hoy la propia Kaaba, que sobrevivió por su prestigio al terremoto viril, escondida bajo paños en la Meca? Era diosa de la Muerte y el destino, la preferida de los poetas árabes.

En la India, quizá la más dedicada a lo religioso de las regiones del planeta, han convivido, rezado y progresado, católicos, otros cristianos, musulmanes, faquires ascetas, budistas hinayánicos y mahayánicos, vedantas, brahmánicos, hinduistas, filósofos, poetas religiosos, místicos de toda estirpe, y pléyades de santos. Es un lugar que le puede servir de ejemplo a cualquier buscador de buena voluntad de lo divino.
El hinduismo en sí, es una riquísima y tolerante cohabitación de varios sistemas de creencias, más o menos relacionadas, que vagamente coinciden en entender que las deidades y toda la creación serían manifestaciones personales o emanaciones de una sola Fuente. Esta Fuente es denominada Sachid-Ananda-Brahman, es interpretada como Esencia que lo forma todo: el āśau.
En la tradición Advaita, la que considera ilusorio el resto de lo que se percibe, simples proyecciones en un velo del Único Ser Absoluto, ASAU es arupa, informe, infinito e impersonal
En las tradiciones duales Dvaita, ASAU es rupa pues se personaliza con formas discretas. Con frecuencia sus deidades son dobles, veneradas en parejas. O sea, son frecuentemente diseñados como dioses-hombres y sus diosas-esposas o consortes femeninas, lo que los mitólogos denominan Paredras. Se proveen así, entienden ellos, muchas analogías de la realidad del mundo, entre un firme sostén pasivo de género masculino y el dinamismo flexible propio de la energía femenina.
Algunas Parejas: (se cita primero la personalidad femenina)
Deví – Shivá
Radhá – Krisná,
Sárasvati – Brahmá
Laksmí -Visnú
Umá – Shivá
Y hay muchas otras parejas o avatares más, a tenor de la riqueza, variedad y multiplicidad de la Historia o, mejor dicho de las Historias o Manvataras.
Umá presenta la peculiaridad de reencarnarse en el plano físico, en avatares de personalidades diversas con nombres diferentes; por ejemplo: Radhá, Párvati, Durgá o Kali. Con ello atiende a diversos avatares de Shiva: Shiva, Ram, Munindra, Gorakhnath, Vaishista, Chaitanya, Ballak Baba (en Nepal), Isa Atamananda (en Italia), Rita Ram Baba (en Nepal), Maha Prabu, Herakhan Baba, Chari Baba, SatGuruKriya Babají… (Baba-Ji significa Padre-Supremo Regente).
La riqueza filosófico-religiosa de la India, les ha llevado a explorar aspectos tales como un Dios que es un Dios masculino (Śakti-man) con energía femenina (Śakti), obrando en dualidad.
Los śaktas, los adoradores monoteístas de La Sakti, la Diosa Única, asocian a esta, La Fuente, con Deví, la Diosa Madre. Su ideología, basada principalmente en los tantras, considera a Śakti como la energía Absoluta mediante la cual funciona TODO: lo creado, lo manifestado y lo inmanifestado, por lo que para ellos lo masculino resulta dependiente de lo femenino.
En efecto, en una escritura śakta conocida como “Devi-Majatmia”, todas las diosas se presentan como expresiones y aspectos de una única fuerza femenina, una en su verdad, pero personificada en forma de muchas diosas, lo que da al mundo y al cosmos la energía para su funcionamiento. Tanto los tratados filosóficos sakta como las metáforas de los predicadores saktas, transmiten el mensaje de que la potencialidad del ser masculino está determinada por la acción de lo divino del género femenino.
Es curioso: las potentes entidades divinas femeninas de la India se presentan, tan amorosas como transigentes, y carentes de celos entre sí. Los celos parecen ser características intolerantes que se atribuyen amedrentadoramente las deidades viriles de otros territorios, justificando genocidios y guerras sangrientas: “Nuestro Dios es un dios celoso”. “No tendrás otros dioses delante de mí.” Y a la fe la llaman sumisión.
Las śaktis, introducen en la práctica de religión diaria un elemento adicional. Por ejemplo, de alguna diosa hindú se dice conocer hasta más de 100 advocaciones o nombres. Este fenómeno social, que altera el ritmo cardíaco de los judíos, los musulmanes y muchos cristianos protestantes (sobre todo los más iconoclastas), es perfectamente tolerado, entendido (y ¡vivido!) por los budistas, los cristianos de la India e Indonesia, los católicos ortodoxos y los devotos marianos en general, que aman centenares de advocaciones de Nuestra Señora, María y Madre, Quien tiene además la gentileza de aceptarlas, cuando no de promoverlas, con apariciones frecuentes y milagros constantes.

Filósofos hindúes, llenos de amor a la humanidad toda, han transmitido este mensaje del Unico o la Única para cada fiel:

YO te AMO a TÍ: te BUSCO; y a tí me PRESENTARÉ con la apariencia con que TÚ QUIERAS imaginarme.

Un papá amoroso no minusvalora a su bebé porque sea pequeño; y más cuando sabe que ya crecerá. A una mamá cariñosa no le parece insignificante su bebé porque sea chiquito; y más cuando recuerda que crecerá y algún día será tan o más alto que ella; a un hermano fraternal nunca le parece despreciable su hermano menor, ni aunque esté disminuido, porque… ¡qué pequeña puede ser una semilla y llenar luego de flores un valle, o levantar un árbol con ramas que sirvan de poblado a las aves del cielo!
Como dice Fynn, en su iluminada obrita: “Mister God, this is Anna” :
Al Señor Dios no le importaba nada hacerse pequeño. La gente pensaba que el Señor Dios era muy grande, pero estaban completamente equivocados. Evidentemente, el Señor Dios podía adoptar cualquier tamaño que a él se le ocurriera.
Evidentemente, al Ente, a AS-AU, [Señora-Diosa, Señor Dios], a La Fuente, no le cuesta hacerse del pequeño tamaño de la estrella sol, para intimar con el sistema planetario Sol; o minúsculo, como un grano de arena en la Tierra…, incluso hacerse grano de arena, para festejar a los arenales; hasta volverse electrón para compartir con los electrones las noticias que a ellos les importan. Si usted es un egregio racista blanco, y piensa que un negro no vale nada, sepa que Ella-El no tiene reparos en hacerse negro, ni mulato, ni salto-atrás, para hacerle compañía a ése, si ése se siente solitario. Si usted es un orgulloso nazi, ario, alto, rubio, de ojos azules, uno que condenaría a la extinción a toda la etnia judía, sepa que a El-Ella no le importaría (de hecho, no le importó), vivir 33 años y lo que cuelga, como Judío, moreno, narigudo e hijo de madre, sin padre.

Romualdo Molina